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La historia de los conquistadores que fueron DEVORADOS por indígenas en Uruguay

La historia de los conquistadores que fueron DEVORADOS por indígenas en Uruguay

El episodio de la expedición de Juan Díaz de Solís, quien junto a sus tripulantes fue asado y devorado por indígenas de lo que ahora conocemos como Río de la Plata.

Por La Verdad

27/01/2020 05:44

Corría el año 1515 cuando tres carabelas dotadas con setenta hombres a bordo partieron desde Sanlúcar de Barrameda, de la comunidad autónoma de Andalucía, en España, hacia las costas de lo que hoy conocemos como Brasil, para luego dirigirse hacia el sur por Uruguay. 

El 20 de enero de 1516, los expedicionarios creyeron haber llegado a un cuerpo de agua dulce y color canela que creyeron que era salida alternativa al Océano Pacífico, y por ende, a las tan ansiadas y vislumbradas Indias Orientales. Sin saberlo, eran los primeros europeos en conocer el Río de la Plata.

Mientras los andaluces bordeaban las aguas uruguayas, sin saberlo eran observados por los indígenas de la zona que demostraron una alegría poco sospechada por los tripulantes de las carabelas. Como medida de prevención, varios hombres descendieron de una embarcación bien armados y con perros.

Quisieron sacar ventaja de los nativos

En un principio, los visitantes se sintieron en confianza para tratar de hacer intercambios con los nativos, así que cometieron el error de adentrarse en el pueblo indígena, guiados por la necesidad de conseguir víveres frescos, sin saber que eran ellos quienes estaban a punto de ser cazados.

Sin saberlo, Juan Díaz de Solís descubriría uno de los ríos más importantes de América y sería alimento de indígenas el mismo día

En pocos minutos, los viajantes del otro lado del Atlántico se vieron rodeados por una horda de al menos doscientos aborígenes con hambre atrasada. Una avalancha de gente se fue hacia ellos, anticipada por una lluvia de flechas envenenadas.

Los que se quedaron en el barco tuvieron que observar, horrorizados, cómo su líder, Juan Díaz de Solís, y el resto de sus compañeros eran asesinados, descuartizados y posteriormente asados al fuego vivo, para después ser comidos por los indígenas.

Ese fue el fin de la primera expedición española por el Río de la PLata. A la brutal masacre y posterior muestra de canibalismo solamente sobrevivió un joven llamado Francisco del Puerto, quien se salvó por su notable corta edad y porque, se dice, no tenía barba.

Este sangriento episodio de canibalismo indígena es atribuido por lo general a una tribu guaraní, que practicaba la antropofagia de manera ritual, en el que se respetaba únicamente a las mujeres y los niños.

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La creencia que movía a los nativos a realizar este acto tenía que ver más con apropiarse de las virtudes de los guerreros enemigos caídos en combate que con una sanguinaria sed de venganza, aunque el investigador irlandés Lucas C. Marton sospecha que Solís y sus navegantes pudieron haber cometido actos de injusticia antes de ser vistos como una amenaza y pasar a convertirse en la barbacoa de aquel día de 1516.

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