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Un joven se contagió hace unos días en Cancún y accedió a contar su experiencia
Quintana Roo

'Viruela del mono duele como si tuviera espinas clavadas’, cancunense da su testimonio

Además de ser un valioso testimonio, este también es un llamado a reforzar la prevención.

por AngelBalán , Pacomarin

Un joven se contagió hace unos días en Cancún y accedió a contar su experiencia

Un joven se contagió hace unos días en Cancún y accedió a contar su experiencia

Cuando Carlos, de 28 años, vio que tenía algo parecido a un callo en la mano, no le dio importancia. Ya estaba acostumbrado a ellos porque todos los días va al gimnasio. Pero cuando vio que algo parecido a un aro rojizo le salió en el área genital comenzó a preocuparse.

Es un hongo, le dijo el doctor que lo revisó primero. Le recetó una pomada y unas pastillas y Carlos se fue a su casa. Pero lejos de mejorar, los callos comenzaron a expandirse y le dolían como espinas clavadas.

Al siguiente día se dio cuenta de que también le habían salido en las plantas de los pies y se fue a una farmacia Similares donde una doctora lo revisó minuciosamente y le dio la noticia: es viruela del mono.

El testimonio de Carlos ha quedado grabado para La Verdad y él mismo dio su autorización para contar su historia.

Carlos contando su testimonio

Aquí está su testimonio en sus propias palabras:

Este fin de semana fui al Party Center, a la zona de antros de Cancún, tomé unos tragos en el Botanero y unas copas en Abolengo. Debo admitir que soy un hombre con una vida activa y es por eso que también fui al gimnasio y hace unos días comí en Plaza las Américas, en Cancún Mall, en A la Burguer de la avenida La Luna y en la Plaza de Toros.

Unos días atrás me había estado saliendo algo en las manos que yo decía que eran callos, pero eran callos pequeños, una particularidad es que no me picaban, pero sí me dolían mucho.

Plaza de toros es uno de los lugares donde Carlos estuvo en los últimos días

¿Estos callos por qué me duelen?, era lo que me preguntaba a mí mismo, pues soy una persona que a lo largo de mi vida he dedicado mucho tiempo en asistir al gimnasio y evidentemente he tenido callos en mis manos, pero últimamente no he hecho ejercicio de tal manera que me salgan a los lados de los dedos, y por eso me llegué a cuestionar qué me pasaba.

En realidad, no le tomé importancia porque seguí yendo al gimnasio hasta que se comenzaron a reventar y a hacer una especie de cicatriz. No le di la importancia que era necesaria, pero afortunadamente ahora le estoy dando seguimiento.

Luego de haber terminado mi rutina habitual en el gimnasio y estar de regreso en casa, tuve una sensación de comezón en el área genital, pero lo relacioné al sudor que se había secado en esta zona. Tomé un baño con la intención de que este picor desapareciera, pero no cedió. Inspeccionando la zona, me percaté que tenía un aro rojo del tamaño de un grano, el cual era el epicentro de la molestia que tenía en ese momento. Desconcertado por la forma y la sensación que causaba este aro rojo decidí acudir al médico al siguiente día.

Ya en el consultorio, le expliqué al médico el motivo de mi visita. Me pidió que le describiera los síntomas, le conté lo que me había encontrado en el área genital y desde cuándo se había presentado, pero sin hacer alguna exploración de la zona el doctor dedujo que se trataba de un hongo.

Una pastilla y una pomada fue el tratamiento que me indicó para lo que aparentaba ser un hongo genital. En cuanto salí del consultorio, tomé la pastilla y esperé un par de días para ver cómo mi organismo evolucionaba con el tratamiento.

Pero este lunes, mientras me alistaba para ir al gimnasio, al ponerme las calcetas, me di cuenta que en la cara interna de mi pie derecho había otro aro rojo. En mi mente, lo primero pensaba era “esto está mal”, pues creí que el hongo que tenía en los genitales se había pasado a las manos y de las manos a los pies. Otra vez recurrí a la orientación médica.

Así lucen los pies de Carlos

Acudí en busca del mismo médico, pues supe que tenía un problema serio, ya que al caminar sentía como si tuviera los callos de las manos en los pies, y de hecho en mi mano todavía tengo una. Podría explicar un poco esta sensación que se resume con dolor intenso, que cuando toco una superficie, como el suelo, duele demasiado.

El dolor en las plantas de los pies cuando camino es inimaginable y obviamente duele cada una de esas llagas que me salieron. Duelen demasiado y a la vez pican y si me las rasco duelen aún más. No las toco porque, si lo hago, duelen como si tuviera una espina, pero son muchas llagas y muchas espinas al mismo tiempo.

Con estos síntomas llegué al consultorio médico y me atendió la doctora Karen Hernández, de Farmacias Similares de la Avenida Tulum. Yo iba con la idea de que la doctora me dijera que a lo mejor lo que sucedía con mis pies podría ser por la misma medicina con la que me estaba tratando el hongo del área genital y resulta que no. Me pide que me descubra y con una lámpara se puso a revisar granito por granito en todo mi cuerpo.

Este fue el Similares donde Carlos consultó

La doctora se quedó pensando. Luego volvió a revisar y fue que me dijo que lo que tenía no era un hongo y por la forma en la que encontró las erupciones y dónde se ubicaron, además de los síntomas, era viruela del mono.

"Efectivamente tienes viruela del mono, yo tengo registrado tres casos más, sólo que tu caso es raro pues no presentas fiebre, y en los otros casos que atendí la fiebre llegaba hasta los 40 grados, por suerte no te salió en la cara”, me dijo.

Antes de ser diagnosticado estuve en varios lugares de Cancún, justo en una etapa en la que por supuesto fui muy contagioso. Días antes de escuchar mi diagnóstico positivo estuve en los antros del Party Center, o sea los antros de la zona hotelera, Botanero, Abolengo, y otros restaurantes y anduve en muchos lugares más, en la Plaza las Américas, donde estuve todo el día del domingo en el área del comedor, justo antes de que me diagnosticaron viruela del mono.

Estuve en el comedor de Cancún Mall, que es muy concurrido, pero en mi defensa puedo decir que yo no lo sabía. Me pasó como en el año 2020 con el covid, que tampoco sabía y lo anduve regando. Ahora reaccioné más rápido.

Sinceramente, creo que me contagié en el Party Center, después de estar allí me aparecieron los síntomas y unos días antes de darme cuenta de los síntomas estuve en esos lugares y también asistí al gimnasio, el Osos Gym.

Una enfermedad que deja secuelas 

Problemas neurológicos, afectaciones en la visión y el aparato digestivo, así como debilitamiento muscular, son algunas de las secuelas que deja la viruela del mono, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Conforme evoluciona la enfermedad, las lesiones van cicatrizando y se convierten en costras que, al caerse, dejan una huella muy similar a la de la varicela. Son cicatrices se quedarán de por vida.

La OMS dice que incluso se han reportado pacientes con afectaciones en el recto, lo que pudiera presentar una inflamación de la zona y causar molestias al defecar.

Hasta ahora, la viruela del mono ha afectado a 65 mil 295 personas en el mundo, por lo que la organización la ha considerado una emergencia de salud pública. En México, ya suman mil 627 casos confirmados.

Aunque es una enfermedad de fácil contagio, la mortalidad es baja, pues en todo el mundo se han registrado 26 decesos y en México únicamente dos.

En la península de Yucatán se han presentado 114 casos positivos de viruela del mono, distribuidos así: Yucatán, 72; Quintana Roo, 39, y Campeche, 3. Hasta ahora nadie ha muerto aquí por la enfermedad.

¿Cómo se transmite?

  • Al tener contacto directo con animales infectados (monos o roedores).
  • Por comer carne mal cocida y otros productos de animales infectados.
  • Al tener contacto con personas infectadas a través de lesiones, fluidos corporales, gotitas respiratorias (al toser o estornudar).
  • Por compartir objetos contaminados (superficies, dinero, toallas, sábanas).

¿Cuánto dura la incubación?

Una vez que el virus de la viruela del mono ingresa en el organismo, hay un periodo de infección de 6 a 13 días, aunque puede variar entre 5 y 21 días. Las erupciones pueden aparecer entre 1 y 3 días después de la primera fiebre. Tienden a aparecer en cara, manos, pies, zona genital y mucosa bucal. Estas erupciones se caracterizan por empezar como un pequeño lunar que evoluciona a una ampolla llena de líquido que con el tiempo se revienta y se convierte en costra.

¿Cómo puedo prevenirlo?

  • Evitar contacto físico con personas infectadas.
  • Lavarse las manos con agua y jabón.
  • Cubrir nariz y boca con la parte interna del codo al estornudar o toser.
  • Usar cubrebocas.
  • Lavar con agua tibia y jabón, tanto las superficies como los objetos personales.
  • Acudir al médico ante cualquier sospecha de la enfermedad.

Los síntomas más comunes 

  • Dolor de cabeza
  • Inflamación de ganglios linfáticos
  • Dolor de espalda
  • Fatiga
  • Fiebre

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